La industria musical se adapta al consumidor

Escrito por  //  6 Aug 2013 //  Comentarios

Los altos costos de producción hacen que los artistas busquen nueva formas de distribución de sus obras e interpretaciones.

Internet se ha convertido en la nueva ventana de distribución de música, sin dejar de lado otras modalidades no convencionales para que no pierda vigencia la adquisición física de los discos.

Atrás quedaron los días en los que llegábamos a una discotienda, y
encontrábamos cientos de discos, de todos los géneros musicales. Por lo
general siempre íbamos por uno en específico, el de nuestro intérprete o
agrupación favorita; y estaban los melómanos que podían pasar horas en
una tienda y se llevaban a sus hogares nueva música sin importar si se
encontraban o no dentro de los grandes discos comerciales.

Para este momento, la promoción y venta de discos es totalmente
diferente. Son pocas las tiendas de discos que quedan en el mundo, y en
Venezuela ya no se ven de forma tan habitual, prácticamente son
santuarios en los que unos pocos entran, y lo hacen porque realmente son
fanáticos de comprar discos, de romper la envoltura y admirar el arte que
presentan; por lo general son personas que sientan a escuchar todos los
temas del álbum.

Ahora bien, debido a las bajas ventas de discos físicos, las disqueras junto
a los intérpretes y agrupaciones se han visto en la necesidad de buscar
mecanismos para poder dar a conocer sus creaciones y producciones de
una manera lícita, tratando de evitar la piratería musical o comercialización
ilegal de su trabajo. La gran mayoría escoge Internet para darse
a conocer, ya que debido este medio pueden llegar de forma masiva a
todos los rincones del país. Asimismo, existen alianzas con grandes
marcas comerciales para distribuir un nuevo disco. Como los casos que
tenemos a continuación.

El disco en una botella

La banda venezolana La Vida Boheme, recientemente dio a conocer al público su segunda producción discográfica titulada Será. Álbum lleno de rock, mezclado con un poco de música tradicional venezolana. Todos aquellos que deseen escuchar el disco deben comprar un refresco, y a través de su celular escanear un código QR (quick response code, en castellano código de respuesta rápida); el cual les dará el enlace para poder descargarse el disco. “Decidimos colocar el disco en las botellas de refresco porque todo el mundo lo compra, y es una manera de poder llegarle incluso a las personas que no conocen
nuestra propuesta y esa es la parte divertida”, asegura Henry D'Arthenay vocalista de la agrupación.

Su primera producción Nuestra, por la cual estuvieron nominados a los premios Grammy Latino, se pudo descargar de forma gratuita en la web, esto lo hicieron justamente para poder llegarle a mayor cantidad de personas posible; “como ya no hay disqueras, pues valiéndose de que uno es el que tiene que hacer todo (producción, promoción, distribución). ¡Mira pana!, no tenemos ni medio ¿qué vamos hacer? Internet. Ya veremos a
quién le llega”, afirma Sebastián Ayala, baterista de LVB.

Puede que a muchos intérpretes o bandas que se encuentran comenzando no les guste la idea de dejar su música en Internet, tal vez crean que mejor sea una disquera la que se encargue del trabajo, pero D'Arthenay recuerda que “las disqueras ya no son como antes. Ya la gente no compra música en plástico, la compra en digital. La disqueras pequeñas como la que nos representa hacen mucho más bulla que una tienda. Para mí las disqueras hoy en día son como una curaduría de música. El lanzamiento en digital siempre nos ha funcionado de maravilla,es cuestión de saber utilizar muy bien ese recurso”.

De una tienda a un kiosco

Viniloversus, agrupación caraqueña formada en 2004, cuenta con tres discos de estudios. Para su último álbum titulado Cambié de nombre, realizaron una estrategia de distribución del disco junto a un reconocido diario de circulación nacional; para de esa manera poder llegarle a todo su público y que éste pudiera acceder al disco de forma directa a un bajo costo.

Rodrigo Gonsalves, vocalista de la agrupación, asegura que la forma tradicional de vender un disco se encuentra acabada,especialmente en Venezuela. “No hay tiendas. El mercado en
Venezuela es muy inestable. Para nosotros la distribución a través de “El Nacional” fue una herramienta que nos presentaron y la aprovechamos. Tener la oportunidad de que en cada kiosco de Venezuela se pudiera conseguir el disco, era para nosotros másvalioso que en cada dos o tres tiendas. Fue realmente un tema de alcance”.

Por su parte, Adrián Salas bajista de Viniloversus, le dice a NOTAS que una parte de las ganancias de la agrupación es vender discos, a pesar de “que no vendemos como lo hacía
Caramelos de Cianuro en el 2001 cuando estaba con Latin World, es verdad, no vendemos esa cantidad de discos, pero eso tampoco ha muerto”. Cita el ejemplo de éxito de venta por
Internet a través de iTunes, “y ha tenido ese éxito porque el proceso ha ido evolucionando”, agregó Salas.

El bajista de la agrupación explica: “la gente sigue acercándose a los shows, acabamos de abrir nuestra tienda online, donde no solo pueden comprar todos los discos, sino toda la mercancía que vendemos en nuestros toques, en cualquier lugar del país y
te llega a tu casa”.

Los dos primeros discos de esta banda se pudieron descargar de forma gratuita a través de su página web, por lo que Adrián asegura que “regalar el disco no te da el pan de cada día, pero nos sirvió para llegar a un público grandísimo, para que luego se lleguen a una tienda y compren el disco en físico”.

Te va a costar caro

En Venezuela ya no existen las grandes disqueras que se podían encontrar durante la década de los '80 y '90. En gran parte es por el auge de la piratería que hay en el país, y esto ocurre porque nunca hubo un esfuerzo para combatir ese mercado ilegal.

César Elster, presidente de Discos Caracas, disquera que representa agrupaciones de jóvenes venezolanos como Los Colores, Americania y La Vida Boheme, asegura que en gran medida aumenta la piratería en el país y en el mundo “porque los sellos tradicionales no le ofrecieron un canal a la audiencia para establecer una conexión de lealtad con ellos; antes cuando tu comprabas un vinyl podía salir un afiche, una chapita, y el precio era accesible, pero claro las disqueras se pusieron más avaras al momento de venderte un disco, y te llenaban el álbum con mala música y en realidad el público lo compraba solo por una canción”.

Por esa razón, la mencionada disquera decide distribuir los discos de las agrupaciones en Internet de manera gratuita, debido a que “tenemos la expectativa y la idea, de que va a generar una demanda de un sector que si quiere tener el disco en físico. Ya que ese disco representa un acercamiento más personal con la banda. Sin embargo, todo lo que se
pueda materializar lo vamos hacer y el precio para el público va ser alto”.

Asimismo, Elster asegura que lanzar un disco por Internet de forma gratuita es una herramienta de marketing que utilizan para luego poder vender entradas para los conciertos, mercancía como franelas, gorras, llaveros,todo lo que esté relacionado con la agrupación.

Equilibrio en la industria

A raíz de que la venta y distribución de discos ha cambiado, ahora se tiene que buscar un equilibrio para que todos los involucrados en el proceso de producción de estos ganen. José Rafael Fariñas, Director General de Sacven, nos explica que existen tres grupos de interés en el consumo de discos los cuales son:

Productores e Intermediarios de la Industria
Autores y artistas
Usuarios

Fariñas, asegura que “para los productores es inconveniente colocar un álbum de forma gratuita en la web, si a través de esa actividad no tienen un retorno de la inversión por la comercialización de los contenidos; por su parte dentro los artistas y autores, hay un grupo que defiende el sistema del derecho de autor y los derechos conexos, invocando a su favor la protección de sus obras y prestaciones, y otros, por el contrario, se acogen
al sistema de las licencias Creative Common (CC), las cuales son gratuitas pero han de otorgarse de manera expresa”.

Igualmente, afirma que a raíz de la nueva forma en que se está consumiendo la música en nuestros días, las industrias del entretenimiento y los productores de forma particular, tienen derechos de propiedad intelectual que son incuestionables, “pero deben asumir que el sistema actual de distribución de los contenidos debe cambiar y adaptarse a la nueva
realidad de Internet”.

“La cadena de comercialización – continúa Fariñas – y el resto de los intermediarios han de revisar los costes finales al usuario, ya que en Internet no se justifican los
altos precios. Es razonable que se recupere la inversión, pero en Internet es factible apostando más a la formula de venta por volumen y precios bajos”.

Asimismo, explica que los autores y artistas tienen todo el derecho a la protección de sus creaciones y prestaciones, y es totalmente legítimo que pretendan recibir una contraprestación económica por la utilización y distribución de sus obras. “Los usuarios
por su parte tienen todo el derecho de acceder y disfrutar de las manifestaciones culturales en todas sus modalidades, y se tiene que recordar que debido a Internet el consumidor ahora es más independiente, exigente y libre”.

Finalmente, Fariñas agrega que “sólo los que no buscan el equilibrio, que se anteponen con todo empeño a un nuevo sistema de utilización y distribución de contenido más justo y menos oneroso,podrían querer la indefinición del conflicto y asumir
sus consecuencias”.

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