El violín, el saxofón, la batería, el cuatro y la guitarra descubrieron en este músico venezolano la pasión, el conocimiento y la maestría que se requieren para despojarlos de sus mejores sonidos.
Barlovento, Barlovento, tierra ardiente del tambor, tierra de las fulías y negras finas... al son de la corbeta, titaqui taqui y de las minas...
Al escuchar esta letra, seguramente usted se imaginará las encantadoras experiencias que vivió en este pueblo el maestro venezolano, Eduardo Serrano, a partir de las cuales pudo componer esta canción. La verdad es que, contrariamente a lo que se cree, este músico describió con magistral fidelidad el paisaje barloventeño a costa de pura imaginación, pues, no fue sino dos años después de componer el tema (1941), cuando conoció esta ardiente tierra mirandina. Fue suficiente que un amigo periodista le mencionara las palabras tambores, fulías, minas y curbetas para que la sensibilidad artística de este soberbio músico hiciera nuevamente aparición.
Sin lugar a dudas que esta habilidad para transformar simples expresiones en arte es lo que diferencia al común de los mortales de los verdaderos compositores del mundo, muchos de los cuales, para orgullo de los venezolanos, forman parte del abolengo cultural de este país.
Y vaya, si Eduardo Serrano pertenece a esa camada de grandes creadores; su vena artística le permitió componer más de cien piezas musicales, en variados ritmos como el valse, con clásicos como Tardes de Naiguatá y Camurí; o el merengue donde destacan la popular Barlovento, los Hijos de la Noche y San Juan to’ lo tiene. En su prolifera carrera también se pueden encontrar canciones infantiles, danzas zulianas y aguinaldos.
Notas tuvo acceso a su casa, donde el maestro Serrano y su inseparable Lolita rememoraron el origen de tan insigne trayectoria creadora.
Revista Notas.- ¿Cómo fueron sus inicios en la música?
Eduardo Serrano.- Mi primer contacto musical fue con la Escuela de Música y Declamación de Santa Capilla; allí aprendí a tocar violín, batería, cuatro, guitarra, saxofón y piano. Al cabo de unos años, luego de culminados mis estudios, conocí a Luis Alfonzo Larrain, Raúl Briceño y Rafael Uzcátegui con quienes formé un grupo llamado Flava, que tocaba en los dancings - léase discotecas - de la Caracas de los años 20.
Según cuenta, una vez disuelto el cuarteto y concluido un breve período musical en el Hotel Majestie, se incorpora al staff de RCTV. "En el canal, además de tocar para la orquesta de planta, integré un nuevo grupo, junto a Juanito Renault y Luis Alfonzo, que se llamaba Los Hijos de la Noche".
R.N.- Tomando en consideración lo que usted narra, pareciera que siente una inclinación especial por la música bailable.
E.S.- Pese a que mis inicios estuvieron muy ligados a este tipo de música, mi vocación como compositor me llevó también a escribir aguinaldos, valses y hasta temas para cine como fue el caso de la canción Esperanza que se interpretaba en la película mexicana "La Balandra Elizabeth llegó esta tarde". Mi primera composición, por ejemplo, fue un pasodoble titulado Guitarrita Mía.
Serrano hace un alto en su narración para explicar que, entre los años 30 y 50 del siglo pasado, creó el mayor número de composiciones. "Esta fue mi época dorada como compositor. Fueron los años de Frente al mar, Siempre tú, Camurí, Tardes de Naiguatá y Barlovento, entre muchas otras", recuerda.
R.N.- ¿A qué se debe la fuerte presencia del mar en sus composiciones?
E.S.- El paisaje marino siempre me gustó; me transmitía algo especial, además del miedo que es propio de aquel que no sabe nadar.
R.N.- ¿Cómo visualiza la composición de ahora en comparación con la de su época?
E.S.- La composición venezolana ha decaído mucho por la propia evolución de la sociedad. Antes se componía con más romanticismo y sentimiento, supongo que porque no existía tanta tecnología.
R.N.- ¿En qué se inspiraba Eduardo Serrano para componer tan magníficas obras?
Frente a este pregunta, el maestro sólo ríe y atina a decir con una sencillez que se pierde de vista:
"Nunca he entendido la palabra inspiración; sólo tomo las imágenes que más me gustan y escribo en torno a ellas". |